Centro médico Kikaya

La zona de Kikaya antes de llegar Babies Uganda, era un zona donde no había ningún tipo de oportunidades ni futuro, era una población sumida en la pobreza con la única opción de subsistir cada…

La zona de Kikaya antes de llegar Babies Uganda, era un zona donde no había ningún tipo de oportunidades ni futuro, era una población sumida en la pobreza con la única opción de subsistir cada día. Es un pueblo de difícil acceso ya que para llegar hasta allí hay que atravesar un trocito del lago Victoria, lo cual complica mucho cualquier desplazamiento. El acceso a la sanidad era inexistente y la gente para acudir a un centro, tenía que coger un boda (mototaxi), después una barca, y después otro boda, para llegar a un centro público donde además tenían que pagar.

Por eso nos pusimos manos a la obra y en 2018 pudimos inaugurar el Centro Médico Chloe de la mano de nuestro gran amigo Cipri Quintas. Con el nacimiento de su hija Chloe, decidieron que todos los regalos fuesen donaciones para Babies Uganda. Y así fue como conseguimos los fondos necesarios para abrir este centro que proporciona atención médica y medicinas gratuitas a toda la comunidad. Gracias a ellos recibimos cientos de donaciones que hicieron posible este nuevo sueño. En agradecimiento, la clínica lleva el nombre de la niña.

Era un paso mas en nuestro objetivo de mejorar la calidad de vida de todas las personas de la zona.

Y en ese pequeño centro estuvimos atendiendo a mas de 1.000 personas al mes y ofreciendo un servicio 24 horas para que ninguna persona se quedara sin ser atendida.

Ya en 2022, y de la mano de nuestros amigos de @worldproject, nos trasladamos al Centro Médico Kikaya donde las instalaciones son mejores, y donde además de atención primaria y sala de maternidad, tenemos también una sala de oftalmología, otra de fisioterapia y un laboratorio.

La mayoría de las enfermedades que se ven allí son las típicas de la zona (malaria, fiebres tifoideas, VIH, etc) pero también hay mucha gente que necesita rehabilitación y ahora ya podrá tenerla de manera gratuita y sin desplazarse hasta Entebbe. Contamos además con una ambulancia y en caso de gravedad, la usamos para trasladar al paciente al hospital más cercano.

 

Una de las visitas más esperadas por la comunidad es cuando viajan nuestros voluntarios optometristas. Vienen cargados con cientos de gafas graduadas y durante varios días trabajan sin descanso hasta que todo el mundo se va de allí con su vista graduada y sus gafas puestas.

Este centro ha supuesto sin duda un antes y un después en la vida de todas estas personas. El saber que si te pones enfermo, tienes un sitio donde acudir y además gratuito, es una tranquilidad que no tiene precio y eso se nota en las miradas de agradecimiento de la gente.

Todo suma, todo vale, todo cuenta...