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    ¿Por qué una Clínica Dental?

    Este Proyecto surge de la mano de un dentista ugandés llamado Collins. En Babies Uganda tenemos muy claro que para poder iniciar cualquier Proyecto de cierta envergadura allí, es imprescindible poder contar con una persona ugandesa de absoluta confianza que lo pueda dirigir.

    Si ya en España el ir al dentista puede suponer un lujo para muchas familias, es fácil imaginar lo que ello puede suponer en Uganda. Por eso, desde Babies Uganda llevamos ya varios años organizando viajes con dentistas españolas que durante dos semanas trabajan sin descanso, en condiciones muy precarias, haciendo revisiones y extracciones por colegios, iglesias y en cualquier otro sitio donde siempre les esperan colas enormes de personas que no han visto un dentista en su vida.

    Además de nuestras voluntarias, allí contamos siempre con la ayuda de Abdul y Collins. Este útimo es siempre el primero que llega, el último que se va, y durante las maratonianas jornadas de trabajo, no se sienta ni un solo segundo para descansar, ni siquiera para comer.

    Collins tiene 30 años y en su último año de carrera sufrió un cáncer de huesos y le tuvieron que amputar una pierna por encima de la rodilla. Coincidió que por esa época estaban allí nuestros amigos canarios de la ONG World Project y se volcaron en ayudarle. Primero le hicieron unas paralelas de madera para la rehabilitación y después, tras mucho esfuerzo, consiguieron hacerle llegar desde España una prótesis de titanio que finalmente le encajó perfectamente. Por ello, Collins está inmensamente agradecido y colabora todo lo que puede con todos los voluntarios que llegan de España.

    Él siempre había manifestado su ilusión de poder ayudar a los demás, especialmente a los niños pero también a toda esa población tan pobre que no puede permitirse pagar un dentista. En nuestras charlas con él, la idea de montar una Clínica Dental en Entebbe dirigida por él y financiada por Babies Uganda, fue tomando forma.

    Y así, de la mano de Worldproject y con la inestimable ayuda de nuestra voluntaria Lucía G. Berrocal, fuimos dando forma a la idea y preparando el Presupuesto para buscar financiación. Fue entonces cuando tuvimos la enorme suerte de contarle la idea a Javier Schmidt, que no sólo le encantó sino que se ofreció a sufragar todos los gastos!!!

     No nos lo podíamos creer…
    Se inauguró a principios de 2019 y la idea es dar un servicio de calidad para que pueda acudir gente con recursos, de manera que con esos ingresos podamos atender a tanta gente necesitada que no puede pagarlo.
    No tenemos palabras para agradecer a Javier su enorme generosidad al hacerse cargo de absolutamente todos los gastos del Proyecto. En homenaje a su padre, Don Juan Schmidt, quiso que sea su nombre el que figure en la placa.