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    MOBIUS GRID

    The Most Advanced Grid Generator

    A Versatile Grid System

    Mobius Grid Generator allows you to deeply customize the grid layout. The possibilities are really unlimited… A dedicated reorder plugin was created in order to facilitate the element order/size in the grid.

    • 4 different sizes
    • 2 different styles for portfolio and blog
    • Adjustable gutter width
    • Grid layout and Masonry Layout
    • Horizontal/Vertical layout grid
    • Custom Number of element in the grid
    • Custom reorder of each element
    • One page setting for all elements
    • Ajax or pagination grid system
    • Ajustable aspect ratio of element
    • Touch device compatibility
    • Multi instance

    Different Styles

    Café y Té

    6 noviembre, 2019

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    Té y Café

    6 noviembre, 2019

     1

    MOSES Y ALEX

    5 octubre, 2019

     2

    SHAMILA Y HELENA

    5 octubre, 2019

     3

    MIREMBE

    5 octubre, 2019

     2

    NOAH

    5 octubre, 2019

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    Custom Aspect Ratio

    La labor de las Aunties

    8 octubre, 2015
    La Babies Home es un orfanato muy especial, más bien una “gran familia” muy especial,

    COVID: Preocupación en Uganda

    27 junio, 2021
    El último año y medio ha sido un punto de inflexión para la mayor parte de nosotros. Casi la totalidad de la humanidad ha vivido un acontecimiento que trastoca, periódica e históricamente, al conjunto de generaciones y las marca de manera definitiva. Una pandemia como la que aún sufrimos ha desembocado en cambios en nuestros modos de vida, a los que nos hemos visto obligados a adaptarnos sin opción.   No obstante, y aunque muchos podremos maldecir al coronavirus por lo mucho que nos ha afectado, nuestra situación como habitantes de un país desarrollado, y con sanidad pública, ha atenuado las posibles consecuencias que hubiéramos sufrido de habernos encontrado en otros lugares, como Uganda. Siempre que os presentamos un artículo, nuestro foco central es ese maravilloso país, y esta vez no iba a ser menos. Porque aunque cansados de escuchar noticias sobre el coronavirus, el cambio de rumbo de la evolución de la pandemia allí hace que tengamos que dar cuenta de ello. Lo significativo es que de forma general el continente africano está atravesando una de las peores fases de la pandemia. Los datos de las últimas semanas no son nada esperanzadores y prevén una fortísima impronta de la tercera ola. El clamor de la Organización Mundial de la Salud es que África afronta un horizonte nada prometedor. Justo es en Uganda, junto con la República Democrática del Congo, donde la variable Delta está conociendo una alta incidencia. Por diferentes motivos, es ahora cuando el Covid en Uganda está siendo tomado en consideración. María, nuestra voluntaria instalada permanentemente en Kikaya, nos cuenta de primera mano aspectos que nos ayudan a comprender por qué el coronavirus en Uganda dificultad aún más los modos de vida de la población. Lo fundamental es que las cifras oficiales que ofrece el gobierno son tan solo las referentes a los ingresos producidos en los hospitales, los cuales exigen cantidades desmesuradas de dinero que impiden a gran parte de la población acceder a esos servicios. Con lo cual, las personas afectadas directamente por el virus extraoficialmente son mucho mayores. La mayoría se tratan en casa con remedios caseros, y es la excepción los ejemplos de personas que no tengan alguien fallecido o afectado por el coronavirus. Esta tercera ola ha hecho tomar verdadera conciencia de la pandemia y las medidas instauradas por el gobierno, como el cierre de gran parte de la actividad comercial, han dificultado aún más si cabe las condiciones de sobrevivencia de la población. Lo que aquí hemos podido resolver en muchos casos con el teletrabajo, allí los modos de vida tan tradicionales se ven mucho más afectados por el parón casi en seco de toda la actividad. Si algo bueno podemos sacar en claro de la pandemia, es que en nuestro contexto más cercano, el teletrabajo ha venido para quedarse y nos da opciones más flexibles para organizar nuestro día a día. Pero, ¿y si nuestros trabajos dependieran totalmente de estar cara al público? ¿y si a ello le sumáramos que

    El viaje de David y Carlos

    13 febrero, 2016
    Decir que un viaje te cambia la vida, bajo nuestro punto de vista al menos, es algo exagerado…Pero si ha habido alguno en nuestra ya no tan corta vida que haya estado cerca de hacerlo, sin duda, ha sido éste. Allí nuestras preocupaciones desaparecieron por completo. Nos olvidamos de la rutina, de nuestros trabajos y en ocasiones hasta de nuestro idioma. No era un problema tener la ropa sucia, andar descalzo o quedarse sin agua en medio de la ducha; Vivimos cada momento, cada día, dejando de lado todos los planes que habíamos preparado antes de ir. Pero bueno, contemos nuestra historia desde el principio… Como veréis nuestro viaje aunque parecido, tiene muchas diferencias con respecto al de Montse, Luchi y Maribel, en parte porque intentamos plantearlo desde una perspectiva LowCost, y esto se ve desde el momento en el que decidimos viajar a Uganda: Buscando el ahorro, no solo nos hicimos con vuelos de 20h de duración, sino que además volamos en diferentes días. En este punto David fue el más perjudicado, ya que pasó Nochevieja en el avión que iba desde El Cairo a Entebbe, muy bien rodeado por personas que le miraban extrañadas cuando veían como simulaba las campanadas comiendo gajos de mandarina. Allí pasó dos días sin salir del orfanato, conociendo a todos los niños, las aunties, y tomándome ventaja con el ugandés (cuando llegué yo, el parecía nativo). Yo llegué a Babies Home el día 3 a las 6.30 am, con la idea de echarme una “siesta”, pero nada mas verme ya me advirtió que no iba a ser posible, porque a esa hora se levantan los niños, y así fue; empezaron a salir, a preguntarme como me llamaba, a gritar lo primero que aprenden “carry me”…No sabía ni como se llamaban y ya les tenía cariño.   Así pasamos el primer día, con David enseñándome la zona, poniéndome al día, y tratando de ligar con las pobre ugandesas hablándoles en su idioma. Todo el rato con algún niño encima, nunca habíamos sentido con tanta intensidad que dos brazos no son suficientes. No hicimos nada pero no pudo ser un día más completo. Con los niños ya acostados, salimos a cenar fuera. Era momento de dar señales de vida y de ponernos a buscar cual era la mejor forma de hacer las excursiones que teníamos pensadas. La más importante era la visita de las montañas que separan Uganda y Ruanda, en busca de Gorilas. Mientras nos informábamos, íbamos viendo las fotos que ya teníamos de los niños, y viendo que el viaje hacia el Oeste eran 4 días, que iba a encarecer el presupuesto previsto, y sobretodo, lo a gusto que estábamos en Entebbe, no tardamos en dejarlo para más adelante. Los días se sucedían y cada vez estábamos más integrados en la casa y en el poblado. Pasábamos horas con los niños jugando, mientras comían, en la hora del porridge o en el tiempo que dedicaban a rezar. Por la noche solíamos llegar a

    ¿Dar o recibir?

    1 abril, 2016
    Después de llevar ya años viajando a Uganda, a nuestra “Babies Home”, me he preguntado muchas veces cuáles son nuestras prioridades en la vida para ser felices y si las buscamos de forma equivocada. Antes de continuar, quiero hacer un breve resumen de la situación de los niños en Uganda: Uganda es un país que todavía no ha visto el fin de problemas que han tenido graves consecuencias para los niños, como la guerra, el hambre, el VIH… Los derechos de los niños siguen siendo el objetivo de una lucha constante y su situación es muy grave. La población de 0 a 14 años es del 49% y la mortalidad en menores de cinco años del 90%. Más de un tercio de la población vive bajo el umbral de la pobreza y los niños son las principales víctimas, ya que las familias, al no poder garantizar el bienestar de sus hijos, éstos acaban abandonados o viviendo en la calle. En lo referente a la educación, es un privilegio al que muy pocos pueden acceder. Muchos niños ni siquiera tienen identidad oficial ni nacionalidad, ya que se informa oficialmente a las autoridades públicas de 1 de cada 5 nacimientos; esto supone una dificultad añadida para los niños, ya que  al no existir ante la ley no pueden disfrutar de ningún derecho. Una vez hecho este paréntesis y viendo la situación de los niños sería lógico pensar que su nivel de felicidad es prácticamente nulo. La realidad, compartiendo con ellos el día a día, es totalmente distinta. Es cierto que necesitan mucha ayuda porque si no, su futuro sería bastante incierto, pero en lo que se refiere a felicidad…, ya nos gustaría a muchos, viviendo donde vivimos, teniendo todas la cosas que tenemos, con una alta calidad de vida…. disfrutar de la alegría que desprenden nuestros niños y no sólo ellos, también los adultos en general. Voy a contar una anécdota que me ocurrió el año pasado antes de viajar a África: fui a la farmacia a por medicinas para llevar como hacemos siempre; me dijeron que tenían cajas de antidepresivos, por si me los quería llevar. Casi me da la risa. En seis años, lo que menos he visto, mejor dicho, lo que no he visto nunca, es a nadie deprimido. En este ambiente de optimismo y armonía con el que convivimos todos los que tenemos la suerte de compartir parte de nuestro tiempo con los niños, lo que pienso, es que son ellos los que nos ayudan a todos los que decidimos ir a uno de estos países que llaman del “Tercer Mundo”; creo que es una idea que comparto con todos los voluntarios y todas las personas que nos ayudáis para intentar ofrecer a los peques un futuro con posibilidades. No hace falta ser nadie importante para cambiar el mundo de unos pocos; con muy poco se puede cambiar mucho, y no me refiero solo a lo económico, tengo la suerte de ser testigo de cómo un gesto o

    ¿Realmente salvamos vidas?

    15 abril, 2016
    Salvar una vida, es una frase que todos hemos escuchado montones de veces. Especialmente, las ONGs la utilizamos con tanta frecuencia para impactar a la gente, para concienciar a la gente,  que quizá consigamos el efecto contrario, que de tanto usarla su verdadero significado se desvanezca.   Por eso, hoy quiero reflexionar sobre la verdad que hay en esa frase, si en Babies Uganda salvamos vidas. Pues bien, os adelanto que la respuesta es SI, y os contaré un poquito más sobre nuestra Babies Home para que comprendáis por qué lo afirmo con tanta rotundidad. Hace unos años, antes de crear Babies Uganda España, la situación económica del orfanato era muy precaria, hasta el punto que casi tienen que cerrarlo, pero gracias al empeño de su directora Remmie, a su esfuerzo y al de las Aunties (trabajadoras ugandesas) que estaban allí, se consiguió mantener. En esa situación de dificultad, un día la policía llevó al orfanato a 3 pequeños que habían sido abandonados.  Con todo el dolor de su corazón, ella tuvo que decirles que no, que no los podía acoger. Días más tarde, la policía comunicó a Remmie que uno de ellos había fallecido. No lo llegó a conocer prácticamente, pero nunca lo olvidará. Desde entonces, cada vez que llaman a la puerta con un niño abandonado, Remmie dice “Yeah, of course!!” y cuando desde España le preguntamos, “pero Remmie, ¿van a caber todos?, ¿podemos acoger a tantos niños?”, su respuesta es la misma, “Yeah, of course!!” El destino quiso que esos pobres niños llegaran en ese difícil momento. Pero ahora Remmie está feliz, desde que sabe que cuenta con nuestro apoyo, todos los niños que llaman a la puerta son acogidos y recibidos con la mejor de las sonrisas por parte de todos los miembros de la Casa. Gifty, Anton, Moses, Favor, los trillizos y Fabian, ellos han sido los últimos en llegar. ¿Quién es entonces el responsable de Salvar la vida de estos niños? pues desde el policía que los recoge de la calle y los lleva, pasando por Remmie, Aunties, Uncles (trabajadores ugandeses) y voluntarios en Uganda, y terminando por nuestros padrinos, voluntarios en España, colaboradores, empresas que nos apoyan, y todo aquel capaz de aportar su granito de arena en cualquier área, en cualquier forma. Todos somos necesarios para conseguir transformar su desgracia en una nueva oportunidad de vida. Desde aquí, desde España, queremos contagiarnos de la filosofía del “Yeah, of course!”, pero somos occidentales, acostumbrados a hacer planificaciones, a cuadrar cuentas, a hacer previsiones, a preocuparnos por todo… y no podemos evitar sentir cierto vértigo y miedo al pensar en el futuro, al pensar en qué vamos a hacer cuando estos niños vayan creciendo y los problemas se vayan multiplicando…y sólo se nos ocurre una cosa, trabajar, trabajar y trabajar cada día más para conseguir más fondos, más padrinos, más eventos que nos permitan sacar adelante este maravilloso Proyecto en el que estamos todos comprometidos. Ya no hay vuelta atrás, ahora sólo toca seguir

    Disfrutando de las pequeñas cosas

    3 mayo, 2016
    La pregunta que todo el mundo te hace cuando vuelves de África es ¿Te ha cambiado la vida? pues la respuesta es No pero con matices.  Una vez has vivido la experiencia de África en tu vida siempre habrá ya un antes y un después.  Al volver, tu vida continúa como la dejaste, tu familia, tus amigos, tu trabajo, todo lo que te rodea sigue igual y te incorporas a tu ritmo trepidante inmediatamente. Lo que realmente te aporta la experiencia es que dedicas algunos momentos de tu vida a reflexionar y  a valorar muchas cosas que antes ni las pensabas,   te ayuda a disfrutar de las pequeñas cosas… los niños de Babies Uganda saben de lo que hablo. La felicidad interna no viene de las cosas materiales, no importa si viajas en primera clase o en económica, te das cuenta que escuchar reír a tu familia o a tus amigos eso es verdadera felicidad. Nuestros niños de la Babies Home saben perfectamente como valorar las pequeñas cosas, con cualquier objeto hacen el mejor de los juegos, algo tan insignificante y tan pequeño les hace inmensamente felices. Ellos valoran tanto un abrazo, una sonrisa, ir a la playa, un lacasito. Todavía recuerdo cuando estando allí en el orfanato con los niños como sonreían  al recibir cualquier cosa, imaginad simplemente lo que supuso una simple bolsa de El Corte Inglés, organizaron un juego de inmediato y disfrutaron muchísimo. Tenemos que educar a nuestros hijos no para ser ricos sino para ser felices, que vean el valor de las cosas y no su precio. Esta es una de las muchas reflexiones que te traes de allí,  los niños de Babies Uganda son un ejemplo claro de valorar las cosas pequeñas que son al final las que más felices te hacen. El olor después de llover, un libro que no puedes dejar de leer, sentirte amado, tu canción favorita, un pastel de chocolate, un abrazo de tu amiga,  ver el amanecer y anochecer del mismo día, un paseo por el campo, un mensaje esperado, ver una buena película, bañarte en el mar, un vino con amigas,  fuego en la chimenea, un beso, recibir los buenos días de tu mascota y así podría nombrar muchas pequeñas cosas que empiezas a ver con otros ojos. Desde Babies Uganda queremos ayudar a los niños del orfanato a que sueñen con un futuro digno y que tengan posibilidad de ser felices. Os animo que hagáis siempre todo lo que os haga feliz y a soñar mucho, porque si se sueña será real. LuchiGalán.-  

    Los niños en Uganda

    15 mayo, 2016
    Como en cualquier país del llamado Tercer Mundo, uno de los principales problemas de su sociedad es la situación de los niños. Son varios los acuciantes problemas que los más pequeños sufren a diario: La pobreza como tal En Uganda, más de un tercio de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Definir el umbral de pobreza no es cosa fácil, ya que varía con relación a dónde te encuentres y a qué regla de medir se utilice. En África, una medida habitual es la delimitada por la ingesta mínima de calorías que un cuerpo necesita para no entrar en deterioro prematuro. Es la llamada pobreza absoluta y estima que el consumo medio necesario para sostener un cuerpo humano está entre 2.000 y 2.500 calorías. Si medimos así la situación de los niños ugandeses, podrían ser bastante más de un tercio de su población. Asimismo, otra forma de medir es por la renta media mensual de una familia, siendo considerada pobreza extrema la que vive con menos de 1$ al día, y pobreza moderada (permítanme que me sonroje) la que vive con entre 1 y 2$ diarios. Si echamos una mirada a los niños ugandeses, son muchos los que se mueren de hambre en el campo (o fuera de las ciudades) y muchos los padres que deciden enviarles a la ciudad en busca de una vida mejor, encontrando por lo general un triste final, viviendo en la calle y sin nada que alimentarse. La educación Este es un país en que el derecho a la educación es asunto exclusivo de la clase alta.  Los costes anuales para la escolarización de un niño son ridículamente elevados (unos 5 meses de salario de un trabajador normal) y es por tanto imposible que éstos puedan recibir una mínima educación que les permita vislumbrar un futuro digno.             Salud Un dato comparativo aporta una visión clara de la situación de los niños en este país: la tasa de mortalidad infantil en Uganda es de 67 niños por cada 1.000. En España, de 3 por cada 1.000. Las enfermedades virales, de todos tipos y gravedades, derivadas de una nula higiene y estructura social médica, asolan Uganda día tras día. El virus del sida se expande por todo el país y mata a miles de  personas cada año. Personas que practican sexo sin precaución alguna, madres abandonadas con una media de 6 hijos, violencia de género, alcoholismo y otras muchas lacras hacen de la niñez una pesadilla que, en muchos casos, tiene pronto fin.  El matrimonio infantil El 46% de los niños ugandeses se casan antes de los 18 años. En algunas zonas, la media de pareja recién casada es de 12 años. Esto, obviamente, contrae serios problemas sociales, ya que nos encontramos con una sociedad que “avanza” a través de la vida de lo que aun son niños no acabados de desarrollar física, emocional o físicamente, en muchos casos sin familia (muertos por el sida, el hambre