Gabba es un pueblo que se encuentra a las afueras de la capital que tiene que vivir la mayor parte del tiempo con agua dentro de sus casas. Viven en una zona pantanosa y en cuanto sube un poco el nivel del lago, se inunda el pueblo. Las personas que viven ahí es porque no tienen ningún otro sitio al que poder irse y la situación es realmente preocupante.
Nosotras llegamos ahí porque una de nuestras peques del cole para niños con discapacidad visual vive ahí y, desde que lo conocimos, no hemos parado de pensar en alguna solución que poder darles a todos sus habitantes. Tras mucho pensar y gracias a todos los que nos ayudáis, decidimos que la mejor opción para proporcionar una ayuda directa era crear una clínica y un centro vocacional. Por un lado, la clínica era súper necesaria porque al final toda esa agua estancada con la que conviven es un nido de enfermedades. Atrae a muchos mosquitos y, además, al ser todos los baños letrinas (agujeros en el suelo), cuando sube el nivel del agua todo lo que hay dentro de ellas sale para afuera y por ahí andan, con esa agua lavan la ropa, se duchan… Era imprescindible proporcionarles acceso a una sanidad de calidad. En la clínica hay quirófano, sala de maternidad, laboratorio, clínica dental y atención primaria. Todo gratuito para ellos.
Por otro lado, teníamos que darles la oportunidad de formarles para que ellos, por sus propios medios, puedan ir saliendo de esa situación, así que abrimos un centro vocacional en la segunda planta donde, de momento, impartimos clases de costura y cocina.
Un proyecto tan necesario, que cumple una función tan vital, en una zona tan olvidada, es simplemente un claro ejemplo del trabajo que hacemos en Babies Uganda: llegar hasta donde podamos y siempre un poco más.