Isla de Kava

Un día, camino a la isla de Zinga, empezó a diluviar y tuvimos que parar en una isla vecina, Kava, y esperar a que parase para poder continuar el viaje en barca.

En ese rato de espera tuvimos la oportunidad de hablar con el barquero un poco más en profundidad, nos enseñó la isla, los dos colegios que hay en ella y las tan limitadas posibilidades que tienen sus habitantes al vivir aquí.

Unas condiciones de vida complejas, con casas sin tejados donde ponen un plástico y plantas encima para que no se les vuele, los colegios sin mesas ni sillas para los niños así que estudiaban sentados en el suelo.

Pero la necesidad que más les preocupaba a todos era no tener unos baños. Algo tan básico como esto.

Y nos pusimos manos a la obra.

La isla se divide en dos pueblos así que construimos 8 en cada lado, 4 para mujeres y 4 para hombres.

Que complicado es darse cuenta de las realidades que viven tantos millones de personas en el mundo.

Mientras podamos, seguiremos luchando con todas nuestras fuerzas para mejorar las condiciones de vida de estas personas.

De momento, también hemos escolarizado a más de 130 niños que no iban al cole y, ojalá, en un futuro podamos hacer más cosas con y para ellos.

Todo suma, todo vale, todo cuenta...

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